El tejido productivo de un país depende en gran medida del dinamismo, la sostenibilidad y la capacidad de adaptación de sus trabajadores por cuenta propia. Las personas trabajadoras autónomas representan un pilar fundamental de la actividad económica. Sin embargo, en las últimas décadas se ha consolidado una realidad que no podemos ignorar: el progresivo envejecimiento del colectivo. Por ello, es imprescindible un estudio riguroso sobre el envejecimiento de la población autónoma en España y, a partir de sus conclusiones, la elaboración de un plan estratégico de relevo generacional.
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